Estoy sentado de pie sobre mis propios cimientos,
descansando del infortunio, descansando de las imitaciones débiles, descansando
de trampeos mentales y equivocaciones en las acciones, estoy sentado de pie sobre mis propias ideas,
para fortalecerlas para hacerlas más moldeables, más duraderas y mucho más
flexibles, que no se atrapen en estancados recuerdos de agua muerta, en esas
antiguas ganas de romper todo, de arrancar cabezas para hacer florecer el jardín,
de criticar todo desde un solo punto de vista y desde un solo prisma, sentado
estoy de pie para que las ideas vuelen lindo por el cielo, con dirección y con
amor, a donde sea, a donde quieran, seré el instrumento para que el pensamiento
haga conmigo lo que mejor le parezca, me lleve alto y también bajo, me pueda meter
profundo y también me lleve en lo superficial para mirarme en el espejo que yo
mismo he creado como mecanismo de defensa y autorregulación de mis estados de ánimo,
los más profundos y aquellos que me toman por sorpresa, en este espejo me
mirare para corregirme las ideas y también para advertirme a mi mismo de mis
propios peligros. Sentado de pie veo y miro, escucho y oigo, estoy atento y también
despistado, la hora en el reloj, el tiempo que transcurre me muestran mi poca atención,
y aquellas voces y siluetas me muestran lo atento que soy, así transcurren los
minutos y los segundos, casi ni advierto las horas, pasan como pasa la sombra
en el pavimento, y todos estos años se han venido de golpe sobre mis ojos y también
mis manos se han resentido de tanto rasguño, de tanta inevitable torcedura, esguince
y todo lo que trona los dedos, me sonrió de mi mismo a carcajada batiente y mandíbula
quebrajada, me rio de mi y de mis acciones, de mi sentado de pie, de mi y de
mis años, las batallas, las guerras, las alegrías y también las penas, las que
costo ganar, las que costo con el tiempo acumular y aquí en este espacio blanco
manchado de líneas negras o en este espacio de línea blanca y fondo negro es
que sonrió de mi y de mis episodios, mis capítulos y mis finales.
Sentado de pie y con las luces encendidas, mis luces están altas
y miran el camino de forma feliz, de forma y fondo, de todo y también de nada,
el día se presenta así mismo soleado, de poca nube y de harta luz, brillante en
los charquitos que dejo el agua, brillante de adentro para no perder la
costumbre. Como en los asientos que dejo el tiempo así me quedo, esperando la
oportunidad, pa enamorar el alma, pa vibrar alto, pa estar de frente a la vida,
de apoco me meto en mis propias letras, y me leo y me interpreto, con mis
arcanos, con mis antiguos pasajes, con mis vidas, con mis muertes, con mi paso
por los mundos, con mis momentos en el purgatorio, con mi cercanía con la luz. Y
viene gente que se entrecruza en el camino, gente de antes, gente antigua, espíritus
con las mismas características, de luz y purgatorio, de muerte y de vidas, con
sonrisas y llantos, con alegrías y devastadoras penas, en este circular tiempo están
conmigo, aprendiendo el uno del otro y el todos del gran UNO, todo en el
circular momento este, donde el tiempo vuela, donde no se detiene, donde no se
queda atrapado en ningún bolsillo, en ninguna estrategia por alargarlo, pasa y
pasa rápido, así mismo como se mueve el gran misterio en la velocidad del
pensamiento, examinando a favor del viento nuestro avance progresivo en esta estación
de aprendizaje y conocimiento, información y tan desgarradora ilusión, cada uno
moviéndose al ritmo que mejor le acomode, moviendo pies y caderas pa de apoco
ir soltando las amarras mentales, llena de recovecos incómodos, de apoco ir
soltando esas jaulas psicológicas que nos han impuesto en este tiempo en donde
nos toco estar, para despertar, para mejorar, así mismo sentado de pie es
cuando todo toma sentido, un sentido de verdad, un sentido de armonía en el
disparate de creer que este es un sitio sin ningún fin, que este lugar en donde estamos sentados de
pie no tiene trascendencia, en este sentido de sol y de agradecimiento por el
nuevo día bien vivido con la conciencia plena de guitarra que suena clarita, en
esta conciencia linda de entender el propósito a seguir, pero sin ninguna
certeza con la misión que nos toca cumplir, así no mas se deja paso a que el
misterio grande y el espíritu mayor mueva los hilos como mejor le parezca para
que de apoco nos vaya mostrando atisbos de lo que vinimos hacer aquí , quizás a
terminar lo de antes, quizás a empezar lo que nunca empezamos, quizás solo
aprender en el diario vivir las lecciones de vidas! Y estar sentadito de pie cuando el terremoto
venga o cuando la luz clarita nos ciegue y nos devuelva al polvo de estrellas del que un día salimos
para aprender, equivocarnos, crecer, ser, existir, comprender y vibrar sin
apego, sin la atadura del depender, somos libres, aunque sentados y de pie,
somos libres en esta infinito tiempo del alma, que transcurre por nosotros
desde la estrella hecha polvo y pa allá vamos, lentito, suave, pausadamente, pa
ponerle ojo al paisaje y al aprendizaje, vivir intensamente lo que el universo
nos entrega, vivir de forma hermosa lo que el corazón esta sintiendo, lo único que
manda todo este mundo esta dentro de nosotros, y en esa concepción, sigo
sentado de pie sobre mis cimientos, ideas, pensamientos, vidas y muertes,
esperando el siguiente movimiento del alma, pero clareando y trabajando bonito
este camino para que estas ideas de trascendencia sigan conmigo cuando yo ya no
sea yo!
LA PERSONA QUE CAMBIA, PUEDE EQUIVOCARSE!
LA QUE NUNCA CAMBIA, VIVE EQUIVOCADA!!!
