martes, noviembre 24

LASMAÑANAS!


.....CUANDO DESPERTO, el recuerdo blanco tostado seguía ahí, por mas que se fregó los ojos, seguía ahí........

domingo, noviembre 8

DELOSBRAZOSCAIDOS!


SONREIR, sonaría como puñaladas de tierra sobre las ganas que aun le quedaban, El como siempre sereno ante las causas naturales, así como vio morir una planta, o como al despertar sintió el frio de haber dormido toda la noche sin las frazadas que en un arrebato se habían salido, así como siempre solía hacerlo, no pudo mas que sonreír ante la causa absolutamente mas natural de todas.

EL lugar era un mar de lagrimas, un flexit azulado pensó, la gente que se movía de aquí para allá, su hermana, su hermano, su abuelo y su abuela, todos lloraban, como quebrados del alma, como si un rayo les hubiera perforado el animo, el insistió en mantenerse lo mas quieto posible con tal de no llamar mucho la atención, anteojos oscuros, todos vestidos de pena agria, sintió ganas de salir, de tomar un poco de aire, la espesura de la tarde que llama a la noche se dejo sentir en la casa, la gente hacia filas, se amontonaban en la puerta, ocupaban los sillones, las sillas, el suelo, en un momento el aire se acabo, el lugar estaba lleno, sin muchos ánimos acomodo su cuello lo mas que pudo y se interno en su memoria, o en sus recuerdos, ni el lo sabia bien.

PARA si mismo pensó, siempre en cualquier lugar hay algo que se esta muriendo, en esa esquina, en este lugar, en el inmenso mar, en las cocinas de algún restaurant chino, todo muere así como todo nace, mientras alguien es enterrado nacen de los ojos las lagrimas que nunca antes afloraron tan rápido y sin tanto esfuerzo, esbozo una sonrisa, pero se recupero rápido, sabia que todos estarían mirándolo, alrededor había un sonido ensordecedor de gemidos, llantos, conversaciones inoportunas, un bullicio como de partido, por mas que buscara el silencio en su mente todo le recordaba el lugar en el que estaba, por alguna extraña razón había mas gente de la que siempre habría en un lugar como este y a esta hora, el olor de lo fúnebre siempre se deja caer como un pequeño manto de lluvia finísima que no moja pero humedece.

SE tranquilizo al ver que había algunos a los que no les importaba mucho toda esta situación y que conversaban como si nadie mas estuviera, las mujeres del lugar se apresuraban en servir el vino navegado y otras especias con el mismo olor embriagante de la naranja quemada, todos hablaban, lo que en un principio era un bullicio ensordecedor, ahora se convertía en un jolgorio de voces entrecortadas, el como siempre sereno, se miro la punta de los zapatos no sabia que estaba vestido de un terno opaco y la punta de sus zapatos tenia un brillo bastante especial, sonrió, era el mas cómodo en el lugar, la noche avanzaba a medida las ollas de navegado se bajaban, ignoraba por completo la hora, pues en su muñeca no había ni un reloj , y por mas que intentaba ver la hora en el reloj mural de la cocina, había una especie de vidrio que se lo impedía, se acercaron dos hombres a el, lo miraban como hipnotizados, directo a los ojos, el no quiso correr la vista para no ser inoportuno y también los miro a los ojos, pensó que seria el efecto del vino y sostuvo la mirada un poco mas, los dos hombres vestidos de un riguroso negro, como de orquesta antigua, se miraron y se dijeron entre si- pareciera que esta sonriendo- , el asombradísimo pensó – no diré nada, me gusta tener esa imagen para con los demás, hasta en el momento mas penoso puedo mantenerme sonriente y hasta feliz, los dos hombres dijeron palabras que el no alcanzo a escuchar, y se fueron, se sentaron en el mismo lugar de donde habían salido y desde allí lo miraban, el efecto del vino -pensó.

LA mayoría de las personas se había retirado ya, las luces seguían encendidas, por lo que calculo que aun era de noche, el bullicio se había transportado lejos de ahí, al patio al parecer, había música, no se esforzó mucho en reconocer al cantante que emocionado como no es habitual cantaba al son de alguna guitarra, sentía muy cerca de el, el zangoloteo extraño de un perro, que hurgueteaba el lugar en busca de algún alimento extraviado en el piso, todo era de una calma ajena, el adormecido de los brazos pensó en pararse, en incorporarse de todo este viciado aire, de toda esta larga espera, pero todos comenzaron a moverse, a entrar, el bullicio ensordecedor volvió, se instalo en su oreja, los llantos, los gemidos, los gritos, el tumulto de gente desconocida, los que el conocía muy bien, todos estaban ahí, el como siempre sereno, no se preocupo por el movimiento, luego de un esperado momento, esperado por que no ocurría nada, llego hasta muy cerca de el, un pastor, una especie de cura glotón, colorado y algo acalorado por el tumulto y la falta de aire, le dijo unas palabras en latín que el no reconoció, es mas ni siquiera sabia si era para el, que estaba ahí, o para el pastor en una forma de oración por el cansancio.

CAMINARON, todos se movían como en filas largas, autos, gente, flores, la muerte es un proceso agotador pensó, el sol le daba en la cara, quemante incluso, calculo por su sombra que serian como al medio día ya, el piso quemaba, sintió calor, trato de recordar las palabras en latín que el pastor dijo, sonrió, se rio de si mismo por tratar de calmar su calor con una oración, el tiempo transcurría lento, lo notaba así, al menos había mas aire, y a la sombra de un árbol todo se detuvo, se sorprendió de sobre manera al percatarse que sus zapatos seguían con el mismo brillo y su terno riguroso aun después de toda esa noche crepuscular y agotadora, el bullicio parecía lejano, después de un silencio y de otra suplica en forma de oración, vino un silencio inesperado, no llantos, no gemidos, solo el aire y el viento colándose entre las ropas, entre los arboles, entre sus manos, luego una pausa, y la sonrisa de lo impreciso, incluso del nerviosismo, pensó en que quizás era el momento de retirarse, cuando una mujer acongojada le arrojo un ramo de flores en la cara, asustado por aquel acto tan imprudente y mientras se recuperaba de la vergüenza, le cayo una palada de tierra en la cara, no dejo de sorprenderse, quiso gritar, quiso limpiarse la cara, escucho lagrimas caer, gemidos, llantos, gritos, no escucho risas o carcajadas que es lo que el hubiese hecho al verle la cara llena de tierra a alguien, y luego todo el bullicio alejándose, quedando muy atrás, y de repente nada mas que oscuridad y silencio.


DESDELATIERRAQUECAE

HASTALATIERRAQUESELEVANTA

sigoconelsolenelhombro

ARCODEIRIS!

viernes, noviembre 6

DELASJAULAS!


LOS remansos del tiempo son como las llagas abiertas del camino, esas que no se cierran, recuerdo que eran las doce del dia, de un dia normal, ni sol ni frio, ni azul ni nublado, el cielo como siempre en el mismo lugar, el sol tintineante como una ampolleta mal puesta, alumbra lo que queda del dia, del dia vivo, del dia sonriente.

COMO todos los días, el canario canta en su prisión, quizás esperando algo mas que una lechuga, y dibuja una sonrisa en el espacio de cielo que logra ver, solo como libertad añorada, pero agradece de sobre manera el estar ahí, mientras el gato negro merodea el lugar buscando formas de abrir la jaula, y quedarse para siempre atrapado con su presa, sabra que cuando de un zarpaso se trage al ave, su vida ya no tendrá sentido, y quizás se sentirá tan vacio y tan solo que decida para siempre quedarse a vivir en esa diminuta jaula, estiercol y lechugas secas, el canario sigue en su canto, en su canto para mi que no hablo pajaristico, quizás solo me pide ayuda, quizás me pagaría por el rescate, quizás habla solo en un afán de locura, en un afán de ultimo monologo antes de caer rendido, el cielo se despeja, el sol sale atribulado entre unas nubes, el sol distante como el pasado, quemante como el futuro, el gato decide irse, me mira como si quisiera decirme algo, camina placido entre el ruido y la prisa del estomago, de las ollas de la cocina, del aturdidor olor a garbanzos, de la radio encendida, todo como soundtrack de la falta de alimento, de la falta de compañía, el gato negro que tiene el pecho blanco, como si fuera un mantel de la eterna comida, sonríe, al parecer, y se pierde entre los tejados que empiezan a quemar.

CON la capacidad de mantenerse parado en el borde, el canario es sorprendido por la noticia de que será padre, desde hoy canta mas que ayer, canta digo yo, solo por que ignoro el lenguaje hablado en forma de canto, lo miro, el no me mira, estamos casi iguales, yo dándole a las teclas el cantando en la desesperación de estar atrapado, con una familia a cuestas, en un espacio tan diminuto, el gato otra vez, esta vez menos sonriente que en las mañanas, menos agradable, quizás el sol aturdidor lo pone de mal humor, entre cada pestañeo, entre cada rebuscada forma de comer, maulla lento, quizás avisa su llegada, el canario deja de cantar, el estiércol y las lechugas secas adornan su espacio reducido, el gato como siempre fiel a su estabilidad emocional se acomoda en el borde del muro, su cola baila mientras imagina el sabor amarillo del canario indefenso pero hecho de candados dentro de su jaula, que lo aleja del cielo pero que lo acerca tanto a la vida, susurra el gato, me mira, sus ojos se me meten en el alma, creo que sabe que escribo de el, se incorpora, su cola ya no baila, sus pies se deslizan lento por el borde, esta tan lejos de la comida y tan cerca del hambre.

EL canario comienza su canto, el canto lento, es como si cantara o riera para no llorar, acostumbrado a la vida infértil que le toca vivir dia tras dia, ignoro si recuerda lo de ayer, vive en el dia a dia, vive para reclamarnos, mientras los aturdidos de siempre, los que caminan con los ojos en los bolsillos, le silvan, le meten el dedo en la jaula, lo tientan con pedazos de lechuga que el desprecia, se deleitan con sus canciones, ignorando que les grita en armoniosas sinfonías lo mal que lo hacen, los aturdidos hechan al gato, el gato se mueve rápido, se despierta del sueño tentador de imaginar, me mira lo miro, -sale gato-, gritan.

ENTRE la ventana, entre el sol y la jaula, el gato me sonríe, suave casi como un ronroneo olvidado, como las caricias que el frio de la soledad no le regala de hace años, el canario sigue en su precipicio sinfónico, en su habitación, como un pensionista eterno, sin salida interior, sin patio, sin tendedero, sin un sueldo, el canta o protesta, el sol ya casi se cae del cielo, tiene pareja, ella duerme, inflamada por el régimen alimenticio, por la dieta estricta que los aturdidos le regalan, lechugas y agua, el gato vuelve ahora son dos, no se si son gatas o gatos, pero ahí quienes pueden saberlo con solo verlos, se mueven lento, miran desde lejos, el sol los tiene aburridos, el muro es una pasarela del hambre, las puertas que se quedan abiertas pequeñas entradas al cielo de lo que se regala, los gatos aprovechan el tiempo alimentándose de los ruidos, de los olores, de los gemidos, de los arboles, de un soplo de comida sobre la pasarela que en mi mas recónditos abismos de solidaridad dejo para verlos comer y compartir, como si de una sociedad se tratara, el canario me mira, creerá que alimento a sus perseguidores, si tan solo supiera que los sacio para que dejen de perseguirlo, algo exclama, no entiendo, los gatos se marchan, el muro se carcome como el tiempo lento, de un aliento inesperado el canario guarda las notas musicales, otros pajaros llegan a mirar, rebuscan las semillas que caen de su casa en un segundo piso, se alimentan y aletean, el gato solo, mira el festival de alas, ya no tiene ganas de nada, ya casi ni se acuerda que hace en este patio que no le pertenece, pero que siente suyo cada mañana mientras todos duermen, el canario sigue en su canto medio taciturno, medio tardecino, medio a medio, entre el sol que se cae del cielo y entre el gato que sonríe por que el dia ya termino, los aturdidores les ponen unas cortinas, el canario se duerme, o eso creen ellos mientras no lo ven, ellos inventan la noche para el canario y gritan –sale gato.


Los lamentos solo sirven para nosotros mismos, nadie mas nos escucha al lamentar haber perdido algo, poder haber hecho otra cosa, los lamentos no le sirven a los muertos, los lamentos no encuentran las salidas, son ciegos, torpes y mancos, los lamentos solo recuerdan que las decisiones no fueron las adecuadas, los lamentos como llegan se van, como nubes que un sol de alegría disipa, los lamentos son lo que a unos los pone lentos, y a otros los pone a escribir sin detenerse, los lamentos son para los vivos como la tierra para un muerto.Lo que llega como noticia, como vida fértil se va, el cuerpo que se agota, el envase se gasta, la vida es un ciclo, tanto como te encierra o tanto como te libera, de los dos lados debemos de aprender, me gusta estar preso y cuando lo estoy añoro ser libre, cuando soy muy libre como me gustaría encerrarme a mi mismo en una jaula y comerme la llave, el cuerpo sabe que hacer con lo que se come, lo que no se amarra, pronto te hace nudos, lo que se deja ir quizás nunca vuelva y lo que vuelve quizás ya no se quiere, los perseguidores vienen se alimentan de nuestras costillas, de los logros escasos, pero se sacian de perseguirnos, uno a uno los lamentos son retazos de las penas, que solo nos sirven a nosotros para alegrarnos los lamentos.

CONELSOLACUESTAS!
CONLOSTECLADOSCOMOARMAS
HUELLASDIGITALESCOMOMUNICIONES!