
En el suburbio
Yo estoy sureando con nortinanidad, en el espacio transversal del tiempo roto,
buscare el lugar para contemplarme desde lejos, sin toparme con mis alborotos.
Alborotos neuronales sin lugar para sentimientos absortos, cuando escribir es solo penas.
Letras, palabras, comas, puntos que se mezclan, me aletargan dulcemente las ideas
Tinta negra como lagrimas del primer tiempo, de esa luna nueva sobre la ciudad quieta.
Aborto mis sentimientos escupiéndolos con odio en cada letra que se pega a la cuneta,
ven tú a buscarme cuando todo haya acabado, cuando todo de golpe quede a secas
yo flotando desde el otro lado de la tinta, te mirare silencioso para ver cuanto queda?
De nosotros, de mis ideas, de tus días, de mis calendarios y sus números rojos,
de todo aquello que nos sostiene en esta marea, en este mar de barcos rotos.
Flotantes poesías danzantes, juegan a seducir lo que queda, de nuestros gastados ojos,
si no me miras como antes, es por lo que dicen los letreros de mi cuerpo cansado y flojo.
No seré yo el que decida el fin del tiempo, ni el que diga que el término es el mejor fin,
Buscare sentarme frente a las letras juntas, para pulsarlas con ademán de victorioso ruin.
Escuchare tranquilo las quejas de las olas frente a mis pupilas rotas por el polvo
y refregare mis sueños de mis manos, hasta sacarme las ganas de ganarle al tiempo,
ese tiempo roto frente a mis pensamientos, a ese viaje triste de los sentimientos cayendo
sobre el áspero, cercano y frió suelo, miles de ideas que se desechan sobre el cemento.
Estoy atento, y escribo para poder decir que esquivo, que vivo y que respiro lo que digo,
lo que siento, lo que esta en mi cerebro gastado, resonante vibración, de sueños lejanos,
esos sueños que me pusieron aquí, habitación vacía, habitación de fugitivos años.
Recuerdo en las pared, pieza, cuarto oscuro, sangre en las sabanas, sepulcro despertar,
amanece en mis cimientos, y la luz me lleva a olvidar, a detenerme, mirar y cruzar,
en los rojos de mis semáforos me detendré a esperar la llamada verde de vivir y estar,
estar en los resplandecientes amarillos del final del día, del día terminando en mi regazo,
del día calmado, tranquilo y lento, al que me aferro cada vez que puedo y tengo plazo.
Por que de correr me canso y de soñar ya ni duermo, leeré tus cartas y tus canciones,
trinare recordándote, hasta donde llega el mar, y en tus poemas encontrare bendiciones.
Me dirás cuida de tus acciones, como de tus palabras, habla claro y no te escondas,
que más daño hacen la mentira y esa rojiza, quemante, repudiable envidia te destroza,
acompáñate en tu camino de los que nunca ante una lejana adversidad te abandonen
y no te escondas cuando rías, y mucho menos cuando tus ojos se disuelvan y lloren
tú dirás todo esto como lecciones del tiempo, del viento, del cemento y del sentimiento,
pedregoso camino que me embarra las pisadas, y me salpica los presentimientos.
el desatino de decir, cuando debo callar, y el desatino de estar cuando quiero escapar,
sureando estoy, sureando ando, sureando voy, perdido en un tiempo que hay esperar.
El reloj avanza escribiendo, yo me voy, y me quedo en el suelo, con los pies en el cielo,
alto ando, alto voy, solo por decir, que cuando me quedo, es para no estar más,
y le recito al viento, a ese viento que surge aquí, al viento del sur, viento aliviador,
arboles callados, árboles sin donde escribir, árbol que te quemas, árbol enseñador.
Agoniza mi vida en tus raíces, agonizan mis huesos gritándote, para verte y esperarte,
me golpeo en las ventanas, me golpeo en las paredes, alcanzándote para atarte,
atarte a mi pulso violento, a mis sedientos desiertos, a mis pinceladas de tormento,
a todas esas miradas tuyas, siempre sin respuestas, siempre perdidas caricias al viento.
Me llevas al cielo, y me azotas contra el suelo, me llevas a volar y me haces llorar,
de todo mezclas, de todo haces para sostenerme, para que de todo pueda cultivar,
me haces labrador, sembrador de mis cariños en acordes conocidos, para cosechar,
las notas perdidas de las palabras que se llevo el tiempo y el viento toca sinfonías,
para traerte a mis pobres y mediocres melodías, buenas melodías, son buenos días.
Días lejanos como el sol que no aparece, y el frió que me quita los suspiros,
sentiré tus pasos desde lejos, saltare para verte, gritare y haré ruidos.
Imaginación eres, imaginación tengo, buscare cantos nuevos en mis oídos,
e indagare en mis neuronas buscando la respuesta al por que te has ido.
Y por mas que sonrías y me mires se que no estas en donde dices estar sentada,
son solo sombras desechables, biodegradables, que me sustentan los cuentos de hadas.
Que me harán llegar hasta el horizonte perdido de todas mis líneas de metas,
de mis carreras ganadas, de mis carreras contra las estrellas y mis cometas.
La noche me pone lejos, la noche me hace ver viejo, me reflejo en mis espejos,
soy mi terapeuta, y mis propios traumas, echarte de menos, son solo mis reflejos.
El reloj da vuelta, como la vida y las ruedas, será el tiempo el que me arrolle,
cuando me pidas la paz, yo seré la guerra, cuando yo sea paz, y en la tierra me apoye,
estallaras en guerras internas, y aquellas que no provocas tú, no te darán nada,
serás la flor marchitada de la mañana, y yo seré esa mañana que viste, esa, las mas clara.
Deja de enseñarme, ya nadie puede educarme, soy un atado de nervios irreverentes,
que me ponen al filo de las decisiones, al filo de las terrazas y de las pendientes,
las pendientes cuentas que llegan a mi puerta, la sal en la mesa, las botellas ya vacías,
perderme en mis papeles y ahogarme en las ideas, que deseche a lo largo de los días.
No me pidas que no diga nada, no me dejes con el mal humor de mis ideas y mi saliva,
que el infierno me toma de sorpresa cuando encendido de dolor salto al vació de mi vida.
En el vació de mis instrumentos que no encuentran aun la sinfonía, difícil y engorrosa
del detener el tiempo, ante mis ojos marchitos y mis dedos que hablan en prosa.
Seré pudrición en movimiento, en la ciudad ploma, en la ciudad de días polares,
andaré por los adoquines con pasos de bailes antiguos y olvidados por las radios locales.
Mis jardines se rearmaran, mis nuevas hojas brotaran, mis ojos volverán a parpadear,
y seré la música que aturde la razón, al corazón, y a todo lo que puedo dañar,
para poder armar mis jardines debo destruir, lo que me queda por construir y edificar.
nadare en mis lágrimas hasta que el corazón sepa armar, mis huesos sin calcificar,
serán mis ideas las que calificaran, para verme ganar, verme sonreír y pestañar.
Vivo en estados reducidos, en estados pequeños y claustrofóbicos, retrocedo sin querer
y llego hasta el primer tiempo, a la luna nueva esa sobre la ciudad que te invite a ver.
Mis atajos, mis caminos, de todo esquivo y de todo escribo, soy mi propio enemigo,
el que me hace trampas, el que escribe de mí en lugares secretos, el que dice y calla
y se anda por las calles, el que revive cuando el sol se esconde, el que busca y no haya.
Soy de todo y al final no soy nada, vivo rodeado de ninfas y hadas, me invento cuentos
en donde todo es mejor, en donde todo brilla, en donde recuerdos mis mandamientos.
donde pulo mis cimientos, y agarro lo que queda de mi cuerpo para mantenerlo fresco,
ven, ven a verme, ven a buscarme, no demores, no te apures, dame agua así yo crezco,
aprendo, me prendo, lejano, errante, me vuelvo. Y soy fuerte, como llamarada ardiente,
de nada me sirve ser semilla perdida, o ser de mostaza, estar entre espinas y dientes
y lobos afilados me persiguen para derretir mis velas prendidas, para tumbarme el fuego,
que yo mismo enciendo, que yo mismo alimento, del frió ando escapando, yo vengo.
Toma parte en este enredo, toma parte en mis cuentos, hazte parte de lo que digo y veo,
dime que te gusta verme de lejos y que cuando no hablo, es por que estoy escribiendo.
Un, dos seria el ritmo del corazón en esos momentos, riámonos mirándonos las letras,
como cambian de café a roja, como se inflama y miran lejos, cuando al sol te enfrentas.
Llegare hasta aquí solo por el cansancio típico del día terminando sobre mis hombros,
y la pequeña luz que me enciende tu recuerdo cuando llega hasta mis cansados poros;
Será este el fin del tiempo?, el comienzo del día nuevo?, o de todo lo que deje olvidado?
Armare mis maletas, me quedare en donde comencé, y seguiré como siempre encantado.
Subiré al techo y mandare un saludo al cielo, por los que partieron, y suelen verte,
partiré mis leñas, las enviare a tus fuegos y pensare en lo real de que el sur sea mi norte,
tomare mis pasos, los guardare, buscare y sobre todo yo mismo seré,
y para verte cada cuento inventare, en delicados papeles congelare,
papeles que el viento se llevara, papeles que nadie jamás leerá,
tú desde lo profundo del recuerdo sonreirás, y mi corazón lo entenderá.
CON JAH A TODOS LADOS