miércoles, mayo 22

NUBLADOYSOL

AQUI! grite, grite por ser oído, aquí el ruido se me cuela por todos lados, ando sin preocupaciones pero el ruido desmedita las ideas que no quieren ser vistas, las que no quieren ser escuchadas, aquellas que se agolpan al final para no ser las elegidas, miedo a ser expuestas en el papel, miedo a ser desechadas con el cursor y el suprimir, camino rápido el ruido es una sinfonía apurada, ajena, extraña y que conduce a velocidad crucero mis pies, el piso, los adoquines, los chicles pegados, las múltiples formas de las aceras, la organizacion extraña de las calles y las carreteras, el tiempo que se acelera, esta nublado sobre las cabezas,  nadie se conoce y nadie se detiene, el tiempo es una estación gastada, es un paradero de lo que olvidaron, de los que sin memoria todo congelaron, se gasta, se hace viejo, los dientes en el suelo, el abuelo tiempo inmutable ante mi, avanzando hacia adelante cuando se suponía era circular, me mira sin parar, agilizo los pies y atrás quedan las preocupaciones del andar, del ruido y de toda la parafernalia de la ciudad, solo aquí, solo en este montón de lanas, velas y humos hindúes,  sonrió por la posibilidad de estar venciéndome a mi mismo una y otra vez, el ayuno temporal, el ayuno inmortal, el tiempo que se va sin notar, el humo que sube, el techo y su candileja artificial, el sol de los desafortunados que brilla a 40 watts de potencia pa no cegar, ni pa alumbrar, pura artificialidad en el transcurso de la realidad...

ALLA! era tarde, pero había sol, y esos rayos se desprendían sobre mi cara como un recuerdo de otro tiempo, de otra estación, otoño puede ser, ahora el invierno se metió, a duras penas se instalo, lo veo en cada uno de los que pasa, en cada uno de los que toce, en cada uno de los que estornuda, pero me quedo con el recuerdo del sol sobre mis ojos, sobre los hombros cansados y en las manos llenas de arañazos, me voy a quedar aquí en esta estación del recuerdo con ese sol que me trae tu recuerdo, de un día mejor, de una temporada sin tantos bajos, con esa visión del viento alborotando las cadenas del columpio que solíamos usar para ver quien llegaba mas alto, y había sol, un sol brillante sobre las cabezas, y en el piso el sol chapoteaba en los charcos,  todo era naranja, amarillo y rojo, solía sonreír en estas tardes antiguas, en esos recuerdos  pasados con sabor y olor a sol, aquí estamos en el nublado y allá el sol llenando los estanques de recuerdos cada uno ordenado en algún punto del pensamiento, el abstracto y el concreto...

El concreto y ese sabor asfaltoso me traen de vuelta a mi lugar, en donde todos miran y saben mirar, y los que huelen el humo al pasar, cada uno desde su distintiva forma de caminar y pensar,  estamos ya llegando, estamos ya atravesando murallas y traspasando los mismos miedos de antes pero enfrentados desde otra perspectiva, del otro ángulo que siempre tuvieron las cosas solo que ahora se presenta en toda la iluminacion, sonrió por el estado de meditacion de las letras y lo nublado del afuera y por el hermoso sol de adentro, al final todo se queda entre el pensar y el escribir, ideas que no levantan la mirada para no salir adelante a animar, son las que después de todo vienen aquí al papel adornar, ideas desordenadas que una tras otra forman el aquí y el allá, lo nublado y el sol, lo abstracto y lo concreto, la artificialidad y la realidad...