
Me he pasado este día, en la perpendicularidad, sujetado solo por el paso del tiempo lento, ese que se sostiene entre manecillas y relojes, arenas y soles, la lluvia nos tomo por sorpresa entre la risa del tambor y el oído que se pone a escuchar, sonido , palabra y poder, sonrisa de tambor lejos de la casa, lejos de lo que solíamos llamar nuestra ciudad, así son las horas angustiosas del que no soporta volver para empezar, y de todo aquel que llega para empezar, solo por estar entre los dos lados de la moneda, claro es el sello que dejamos, y mas profundo es el recuerdo de nuestra cara, dos lados, igual al momento perfecto del lanzamiento, en esa espera en saber que sale, es que ando acostado todo el día, sin duda han sido los días mas largos de mis días, y las noches mas cortas e intermitentes de mis noches, entre los que se van y los que llegan , estoy yo y mis ojos, en estados perpendiculares, en estados somnolientos, por el viaje ajetreado de mis neuronas y sus sinapsis, me refugie en tus sabanas, pero nunca te encontré ahí!.
sin embargo me mantuve por que es así como me ha gustado estar tanto tiempo, esperando y mantenido por el espacio que ahí entre un segundo y un minuto, 60 milésimas de remordimientos, caminos polvorientos, son las carreteras de mis ojos llenas de tanta decepción, pero siempre esperando la opción para no caer en depresión, perdón “en la presión” de los días en mis sienes, me duele la cabeza solo por detectarme algún síntoma, y escucho música para ponerme al corriente con las sintonías que vendrán.
Desperté hoy, eso es bueno, casi siempre pienso en que quizás al otro día ya no este mas, pero como me alegra despertar y saber que aun estoy aquí, así son las batallas, así son los montículos de guerras que se me forman en la espalda, me duele, a veces pienso que es un nudo, pero luego que lo pienso me doy cuenta que son todas esas pesadas guerras que me andan siguiendo de hace tiempo ya, me puse zapatos y Salí de la habitación cargada a tu olor y a tu armonía lirica, pero vacía en tu presencia, el sol tomaba las huestes del tiempo climatológico, las nubes se alejaban , el pacto del arcoíris venia para entregar un día mas, solo uno mas, no dos, ni tres, solo uno, con el sol de la bienvenida mañana, y con el peso de los sueños en los parpados, boca seca, pelo enmarañado, así ando, pero feliz, ni hambre, ni sueño, ni polvo mal barrido, nada tengo en los bolsillos, y fluyo como el espectáculo de ver un rio de barro corriendo por una gran avenida, sonrió, sin duda estoy contento.
Es extraño, estar contento y sabiendo que muchas cosas salieron mal, mal para bien y bien para mal, son los días estos, contento y feliz, extrañando y creciendo, palabras cliché del derrotado, del angustiado que suple lo que sabe para dejarse llevar por aquellos que quieren venir a enseñar, me suprimo los conocimientos para ponerme a disposición de los que dicen y hacen callar, así soy de modificable y adaptable, hundo mi azadón en el suelo, transpiro pena por los poros callados, me abro la camisa y dejo mi pecho tomar el aire que aun nos quedaba por absorber, el sol me hace surcos en la cara, el sudor se me cuelga de la punta de la nariz, y baila el ultimo vals del sol callado, adormilado, humillado por los litros de agua que caían mientras el no podía hacer nada, solo callado, es el sol silencioso de esta mañana gloriosa, sin estrellas, ni fugaces ni de esas quietas, mañana azul, brillosamente alterada, casi siento el frio de los pies, y casi percibo el silbido de la lluvia prometiendo volver cuando yo ya este muy lejos, pero que sin duda en el comienzo de mis finales….
Así me quede, con el sol acuestas, entra por la ventana, sale por el este, se esconde entre las nubes que no deciden irse aun, sonríe de lo lejos, va tomando hombría mientras escupe rayos con fiereza de minero, mira la ciudad mojada, se compadece de los que no resuelven sus conflictos, y seca las ideas de los que tranzan algo en las oscuridades. Mis sueños son perpendiculares, mis sueños son hipotenusas abundantes, son ángulos rectos entre el querer y el no querer, entre el ir y el quedarse, así ando entre esas 60 milésimas que me atormentan el camino, yo desatino cuando sonrió, pero por dentro tengo el desorden, el desorden esta adentro, y cuando miro a mi alrededor lo veo claro y sin nubes, el orden es nebuloso, un poco nublado y a veces tan inalcanzable, pero en verlo, solearlo y alcanzarlo es que me paso el día, y en las noches, cuando me vuelvo perpendicular sueño con lo que podría ser, o al menos con lo que solía ser.
Hoy desperté, con un poema en los labios, uno que leí en una pared de esas que visito cuando ando extraviado, una de esas cuatro paredes que en 60 milésimas parecen apretarme, y entre un montón de letras descubrí este mensaje, somnoliento y casi borroso:
Desperté hoy, eso es bueno, casi siempre pienso en que quizás al otro día ya no este mas, pero como me alegra despertar y saber que aun estoy aquí, así son las batallas, así son los montículos de guerras que se me forman en la espalda, me duele, a veces pienso que es un nudo, pero luego que lo pienso me doy cuenta que son todas esas pesadas guerras que me andan siguiendo de hace tiempo ya, me puse zapatos y Salí de la habitación cargada a tu olor y a tu armonía lirica, pero vacía en tu presencia, el sol tomaba las huestes del tiempo climatológico, las nubes se alejaban , el pacto del arcoíris venia para entregar un día mas, solo uno mas, no dos, ni tres, solo uno, con el sol de la bienvenida mañana, y con el peso de los sueños en los parpados, boca seca, pelo enmarañado, así ando, pero feliz, ni hambre, ni sueño, ni polvo mal barrido, nada tengo en los bolsillos, y fluyo como el espectáculo de ver un rio de barro corriendo por una gran avenida, sonrió, sin duda estoy contento.
Es extraño, estar contento y sabiendo que muchas cosas salieron mal, mal para bien y bien para mal, son los días estos, contento y feliz, extrañando y creciendo, palabras cliché del derrotado, del angustiado que suple lo que sabe para dejarse llevar por aquellos que quieren venir a enseñar, me suprimo los conocimientos para ponerme a disposición de los que dicen y hacen callar, así soy de modificable y adaptable, hundo mi azadón en el suelo, transpiro pena por los poros callados, me abro la camisa y dejo mi pecho tomar el aire que aun nos quedaba por absorber, el sol me hace surcos en la cara, el sudor se me cuelga de la punta de la nariz, y baila el ultimo vals del sol callado, adormilado, humillado por los litros de agua que caían mientras el no podía hacer nada, solo callado, es el sol silencioso de esta mañana gloriosa, sin estrellas, ni fugaces ni de esas quietas, mañana azul, brillosamente alterada, casi siento el frio de los pies, y casi percibo el silbido de la lluvia prometiendo volver cuando yo ya este muy lejos, pero que sin duda en el comienzo de mis finales….
Así me quede, con el sol acuestas, entra por la ventana, sale por el este, se esconde entre las nubes que no deciden irse aun, sonríe de lo lejos, va tomando hombría mientras escupe rayos con fiereza de minero, mira la ciudad mojada, se compadece de los que no resuelven sus conflictos, y seca las ideas de los que tranzan algo en las oscuridades. Mis sueños son perpendiculares, mis sueños son hipotenusas abundantes, son ángulos rectos entre el querer y el no querer, entre el ir y el quedarse, así ando entre esas 60 milésimas que me atormentan el camino, yo desatino cuando sonrió, pero por dentro tengo el desorden, el desorden esta adentro, y cuando miro a mi alrededor lo veo claro y sin nubes, el orden es nebuloso, un poco nublado y a veces tan inalcanzable, pero en verlo, solearlo y alcanzarlo es que me paso el día, y en las noches, cuando me vuelvo perpendicular sueño con lo que podría ser, o al menos con lo que solía ser.
Hoy desperté, con un poema en los labios, uno que leí en una pared de esas que visito cuando ando extraviado, una de esas cuatro paredes que en 60 milésimas parecen apretarme, y entre un montón de letras descubrí este mensaje, somnoliento y casi borroso:
Ando descalzo, sin zapatos ando
Tengo desnuda y desordenada el alma
Tengo tierra en mis rincones, los más olvidados
Los jamás limpios, lo jamás revisado
Pongo mis pies sobre un campo minado y riego mis semillas
Para empezar el orden, pero hay tanto en el suelo
Que pierdo el cielo, impulsos no alcanzo
Y me pierdo adentro de estos desordenes que tengo
Me desgarro el alma para entender lo que pasa
Pero casi siempre caigo, todo en el suelo
Todo botado sobre lo ya desechado…
Me pierdo en el pesado ritmo de lo no resuelto!!!
CASISIEMPREESNEGROSOBREBLANCO!