viernes, diciembre 11

TEACORDAY?


Afuera el calor lo torturaba, lo secaba, le quitaba las ganas de todo, de leer, de oír, de ver, de sentir, el recuerdo como sudor lo empapaba, lo enjugaba de sensaciones antes desconocidas, el primer sentimiento evocado era este, el del calor, el del recuerdo de unas fechas felices, como con otras tonalidades en los ojos, este recuerdo lejano, de sus primeros días, de su niñez mas pequeña, astral viaje al pasado ahora lo sumergía en el recuerdo monótono de pensar en el lugar en el que estaba, en los recovecos oficinescos de la memoria, el calor seguía donde mismo, turbando todo a su alrededor, estar preso no era lo que el planeaba en aquellos días, ya casi ni le importaba estar detrás de las rejas duras y ciegas, mas se resignaba a si mismo diciendo que el tiempo es algo que depende del tiempo, y así como muchas veces para responderse cosas que lo atormentaban jugaba a ser circular con los sucesos, en una retorica absurda de su propia suerte, el sol le calaba los días, el silencio perturbador de los pasillos, todos en respecto todos buscaban moverse lo menos posible, cualquier respiración podría traer el tan acostumbrado sudor que ya hostigaba, el espacio se reducía en los ratos en los que el recuerdo no lo invadía, en los ratos en los que el perfume del pasado no se lo raptaba, no se lo llevaba lejos.
Afuera la ciudad olía a fiestas, a celebración, comercial, espiritual daba lo mismo adentro no importaba, adentro no importaba nada, solo lo que se asolaba adentro tan profundo, tan inmensamente lejos de lo afuera que era imposible alcanzarlo. El sol comenzaba a descender entre los cerros, entre los barrotes, entre sus manos, le era imposible en no pensar en el afuera, en el todo, en el adiós de algunos, en el adiós de todos. El recuerdo le parecía esquivo en el común de los días, pero cuando el sol aturdía la monotonía y traía a la libertad esquiva de un ala a instalarse en su cabeza, las cosas cambiaban, las cosas parecían andar mas rápido en su cabeza al menos, había podido llegar acostumbrarse a que el día durara tanto, a las miles de horas vacías, a los desayunos esquivos, a los hambres nocturnos que solo se saciaban con el sueño apretado contra la oreja y la almohada. Hoy era un día especial, de esos soleados de esos en que el sol traía libertad para todos, en el viento, en la música gastada que llegaba a ratos desde la calle, los sonidos de los libres, los gritos de los libres, cuatro paredes caldeadas con el sol del cerro, ahí estaba el recostado en su cama, con la cabeza perdida y los pies en alto, el brillo de los ojos lejos del cuarto, empapado de sudor, empapado del recuerdo libre, del recuerdo anestesia que lo socorría cuando nadie se veía entrar por la puerta o cuando ya hace días que no escuchaba que dijeran su nombre, se sentía solo entre un montón de gente, se sentía vacio entre tanto rincón ocupado y reclamable no era, se acostumbraba pensaba, se adecuaría insistía, pero estaba lejos de eso aun, todo lo torturaba, el sol se había ido, pero el calor de la noche había llegado.
Las noches como siempre traían resignación, insomnio, manicomios pequeños en celdas llenas de gente, los gritos de los desordenes internos, las amenazas de los encarceladores, un celular con una cumbia, el olor a mañana que ya recorría los pasillos, los perros, los autos, las fiestas de los libres, todo se amontonaba en su cabeza como una muralla de todo, de nada, de mucho, de tan poco, sudaba solo por el miedo a tener que resistir noches enteras como esta por muchos años mas, cerraba los ojos, el silencio se apoderaba de su boca, se le amontonaban las lagrimas en lo profundo de los ojos, se resistía a si mismo como candado sin llave dejaba todo amarrado para olvidarlo al despertar, el recuerdo es un pasajero triste de la mente, un enorme fichero de los momentos que los ojos han grabado, un enorme armario oficinesco que almacena todo lo que nos alegra y mata, el se recogía en la cama, perdía sus ojos en sus parpados, recordaba su cama, o simplemente las noches en las que no soñó, en las que durmió o en las que no durmió solo, todo es un torbellino adentro y afuera de el, una sirena le abre los ojos, sus ojos desenfocados, con la oreja bien parada, se escuchan perros, pacos, botas y palos, se relaja, piensa en seguir durmiendo, sus ojos se ponen en la frase que se dibuja en la pared que le da en la cara, con rouge escrita, se ríe, cierra los ojos, piensa en que quizás mañana saldrá el sol de nuevo, -ojala queme- piensa.
Se apaga la luz, se cierra la puerta, sigue encerrado dentro de otra caja aun más grande, se duerme al fin, la frase en la pared parece brillar… “no es tu culpa María, las cosas se van sucediendo, las cosas van a apareciendo, somos responsables de lo demás”…

TEACORDAYCOMOERA?
TEACORDAYQUENOSREIAMOSMAS?
RESIGNARSEALPASADOYCONVENCERCEDELFUTURO!

1000COSASAVANZAN...999RETROCEDEN...

ASIESELPROGRESO!





…………………………………………………AJENO……….ENLASSINFONIASDEOTROS!